Nottetempo fuori, la città dorme, così come dormono i committenti, quelli che domani diventeranno “parte lesa”, i danneggiati da quell’opera che gli era stata commissionata per “dargli una mano” come -caldamente- richiesto da un caro conoscente: è bene cominciare con cose piccole.., così la ristrutturazione di questo ponte era l’occasione ideale per debuttare nella professione per la quale aveva studiato negli ultimi 10 anni; doveva essere una passeggiata di salute, così pareva, fino a quando il dubbio di aver progettato una arcata in meno alla base della struttura non diventò qualcosa in più di un dubbio, oppure quando si accorse dei quintali di cemento avanzato, che prontamente qualche operaio aveva caricato su un furgone, per andare a rivenderseli.
Un po’ più di sabbia e pietrisco, cosa vuoi che sia, una arcata in più, una in meno, è solo un qualcosa di “relativo”. Il ponte tiene ugualmente! pensava,… così almeno sperava.
Ora con la valigia sulla spalla pensava che questo era stato “Il Segnale” che tanto aveva atteso, indicava che il suo destino si trovava altrove, “a casa”, e non in questo paese straniero che lo aveva, sì preparato e ora gli offriva un mestiere ma questa terra non era la sua. Mentre si allontanava per le strade buie, diretto in stazione, capiva che questo era il suo desiderio inconscio, ora capiva ..ed era più sereno.
Es tarde en la noche, toda la ciudad duerme, duermen también los contratistas que mañana lo buscarán y lo acusarán (de impericia). Aquella obra se la habían asignado para “ayudar a un joven profesional”, convencidos por un influyente “amigo de familia”.
Hay que comenzar con cositas pequeñas.., asì que la restructuraciòn de ese puente serà una ocasión de oro para debutar en la profesión para la que te has preparado en estos ùltimos 10 años; será un paseo! , le habían dicho. Así lo creìa él tambièn neo arquitecto, mientras las dudas tècnicas del proyecto comenzaban presionarlo: cuántos arcos debìan ser?, cuàntos arcos pusiste?, por què sobrò todo aquel cemento?, que los obreros trataban de esconder para ir a revenderlo al mercado negro.
Trataba de converserse a si mismo que: la piedra y la arena utilizadas eran muy resistentes, la longitud del tramo suspendido -No- necesitaba un arco màs; el puente es macizo, serà igualmente resistente! asì pensaba, asì esperaba…
Ahora con el bulto en el hombro, habìa reconocido en estos acontecimientos: –La Señal de lo alto- , sabìa que llegarìa; era la confirmación que su destino no se quedaba en aquel país extranjero en el que se habìa preparado y que ahora le ofrecía un trabajo, mas debìa regresar a su pueblo natal.
Mientras caminaba en la obscuridad hacia al estaciòn del tren se sentìa màs tranquilo y sereno, sabiendo de haber identificado un deseo hasta ese momento sumergido en el sub consciente, ..ahora lo comprendìa, y se sentìa más sereno.


Blas, este relato me ha parecido la escena final de una película. En pocas palabras encierras toda una historia de una gran intensidad y de sentimientos muy humanos, como los remordimientos. Un puente mal construido es tan peligroso como una vida sin cimientos sólidos.
RispondiEliminaMe ha encantado!
Un abrazo.
¡Me ha gustado la serenidad de tu personaje al final! ¿Y cuál será ese deseo que acababa de comprender?
RispondiEliminaNostálgicos saludos, mi cuate!
Caríssimo Blas, sempre gosto da idéia de pontes, uma passagem, seguir adelante, transpor barreiras, conquistar, pois vejo assim, nos preparamos, e sendo preciso novos lugares, novos mundos...e no caso desse personagem ? as conquistas e escaladas não lhe trouxeram a paz desejada, mas o que estava dentro dele, o berço, pueblo natal. Assim como teu personagem sinto a necessidade de sempre retornar ao ninho...e o começo de sua maior comquista lhe trás a possibilidade de emergir do desejo e partir para o concreto, como disse , com a ponte criou uma passagem para seguir, ou retornar a pátria mãe. Querido Blas, sempre instigantes teus textos, muito bom.
RispondiEliminaps. Un gran abrazo y muchas gracias amigo mío siempre por la solidaridad.
Bellísima historia con un final de serenidad.
RispondiEliminaUn abrazo.
Hermosa historia.
RispondiEliminaLos puentes son tan necesarios.
Abrazo!
Me has sorprendido, Blas, acostumbrado a leer artículos de interés científico o reflexiones de sentido filosófico, hoy me encuentro con un relato. Y lo has sabido llevar muy bien, concuerdo con lo que acabo de leer en otro comentario, es como si estuviera viendo el fin de una película, sólo falta la música de fondo. Magnífico.
RispondiEliminaUn abrazo.
HD
Me ha gustado el relato y el final con ese deseo y esa serenidad.
RispondiEliminaUn abrazo.